En un giro explosivo que sacude los mundos de la tecnología y las finanzas, Tesla se enfrenta a una crisis interna mientras un importante inversor lanza una ofensiva sin precedentes para destituir a Elon Musk de la dirección de la compañía.

Este inesperado intento de golpe genera dudas serias sobre el futuro del fabricante de automóviles eléctricos más icónico del mundo, sobre su gobernanza corporativa y, sobre todo, sobre el papel real de Musk en la empresa que él mismo llevó a la cima… aunque también al borde del caos en varias ocasiones.
Ross Gerber lanza la bomba
El hombre detrás de esta jugada es Ross Gerber, un conocido inversor y CEO de Gerber Kawasaki Wealth & Investment Management, que ha sido accionista de Tesla durante años. En una declaración explosiva publicada en X (antes Twitter), Gerber afirmó que la actual gestión de Tesla está “desconectada de la realidad” y que Musk debe centrarse en Tesla o dejar paso a otro líder.
“Amamos Tesla, pero ya no reconocemos a la compañía que apoyamos durante tantos años. Elon Musk está distraído. Twitter, SpaceX, xAI… ¿Dónde está su compromiso real con Tesla?”
Estas palabras incendiarias provocaron un terremoto en Silicon Valley, dividiendo aún más a la comunidad de inversores y fanáticos de Musk.
Tensiones acumuladas que estallan
Desde hace meses, varios accionistas expresaban su malestar por la aparente desatención de Musk hacia Tesla. Desde que compró Twitter en 2022, su enfoque ha estado dividido entre varias empresas: SpaceX, Neuralink, The Boring Company y ahora X.
Mientras tanto, las acciones de Tesla han experimentado una alta volatilidad, y su capitalización bursátil ha caído más del 25 % desde su máximo histórico. Muchos analistas ahora ven la “Musk-dependencia” como un riesgo, no una fortaleza.
Los accionistas alzan la voz
Las críticas no son nuevas. Tesla ha sido señalada por su débil supervisión corporativa y un consejo de administración visto como demasiado leal a Musk. Ante este escenario, Ross Gerber propuso una asamblea extraordinaria de accionistas con los siguientes objetivos:
Reestructurar el consejo de administración
Votar sobre el futuro liderazgo de Elon Musk
Exigir un plan estratégico claro y enfocado exclusivamente en Tesla
Musk responde con sarcasmo
El propio Elon Musk respondió públicamente a Gerber en X con tono sarcástico:
“Un pequeño accionista que cree que puede enseñarme a dirigir una empresa de cientos de miles de millones. Muy divertido.”
Este comentario solo avivó más la polémica, y muchos consideran que Musk desprecia las inquietudes legítimas de los inversores.
¿Puede ocurrir realmente su destitución?
Aunque Gerber no tiene suficientes acciones por sí solo para desplazar a Musk, su declaración podría ser el inicio de un movimiento más amplio. Fondos institucionales como BlackRock o Vanguard, si se suman, podrían cambiar el juego.
Un analista de Bloomberg opinó:
“Si los grandes jugadores financieros se alinean con esta propuesta, Elon Musk podría encontrarse más vulnerable de lo que imagina.”
¿Un Tesla sin Musk?
La fuerza de Tesla siempre ha estado ligada al liderazgo visionario de Musk. Sin embargo, los críticos dicen que la empresa ha perdido ritmo innovador, mientras competidores como BYD, Rivian y Lucid Motors avanzan agresivamente.
El cuestionamiento de su liderazgo podría generar incertidumbre en el mercado e impactar el precio de las acciones, al menos en el corto plazo.
El futuro está en juego
Este escenario, impensable hace dos años, ahora parece plausible. Con tantos desafíos por delante —tecnológicos, financieros y de imagen—, Tesla podría estar entrando en la etapa más crítica y frágil de su historia.
¿Podría Elon Musk ser realmente apartado de la compañía que él moldeó? ¿O saldrá victorioso, una vez más, de esta tormenta?
Solo el tiempo —y los accionistas— lo dirán.