El hallazgo del cuerpo de un alpinista estadounidense tras 22 años en el hielo del Huascarán
LIMA, Peru — En un descubrimiento que ha conmocionado al mundo del alpinismo, el cuerpo de William Stampfl, un montañista estadounidense que desapareció hace 22 años tras una avalancha en el nevado Huascarán, la montaña más alta de Perú, fue encontrado preservado en el hielo. Este hallazgo, ocurrido el 5 de julio de 2024, no solo ha traído un cierre inesperado a la familia de Stampfl, sino que también ha reavivado el interés por los efectos del cambio climático en las regiones montañosas de los Andes, donde el retroceso de los glaciares está revelando secretos sepultados durante décadas.

William Stampfl, de 58 años en el momento de su desaparición en junio de 2002, era un experimentado alpinista que, junto con sus amigos Matthew Richardson y Steve Erskine, buscaba conquistar el Huascarán, un coloso de 6.768 metros ubicado en la Cordillera Blanca, al norte de Perú. Los tres amigos, residentes del sur de California, habían recorrido el mundo escalando cumbres desafiantes como el Kilimanjaro, Rainier, Shasta y Denali. Sin embargo, su expedición al Huascarán, planeada como una aventura de 19 días, terminó en tragedia cuando una avalancha los sepultó. El cuerpo de Erskine fue encontrado poco después del incidente, pero Stampfl y Richardson permanecieron desaparecidos, convertidos en parte del paisaje helado de la montaña.
El hallazgo del cuerpo de Stampfl ocurrió de manera fortuita, cuando un alpinista estadounidense, Ryan Cooper, de 44 años, descendía del Huascarán el 27 de junio de 2024. Cooper, un entrenador personal de Las Vegas, relató que mientras bajaba, notó una forma oscura que destacaba contra la nieve. Al acercarse, descubrió un cuerpo humano, preservado en una posición defensiva, como si hubiera intentado protegerse durante la avalancha. “No estaba parcialmente cubierto por el hielo, estaba completamente expuesto sobre él”, explicó Cooper en una entrevista. El alpinista encontró una licencia de conducir en una bolsa en la cintura del cuerpo, que identificaba a William Stampfl, residente de Chino, en el condado de San Bernardino, California.
La noticia llegó a la familia de Stampfl de manera inesperada. Joseph Stampfl, hijo del montañista, recibió la llamada de Cooper, un desconocido que había encontrado a su padre. “Fue algo completamente inesperado. Hablamos de mi padre, pensamos en él todo el tiempo, pero nunca crees que vas a recibir esa llamada”, dijo Joseph en una entrevista. Su hermana, Jennifer Stampfl, de 53 años, describió la conmoción inicial al enterarse: “Cuando recibes esa llamada diciendo que lo han encontrado, tu corazón simplemente se hunde. No sabes cómo sentirte al principio”. Durante 22 años, la familia había aceptado que William era parte de la montaña, asumiendo que nunca volvería a casa.
El cuerpo de Stampfl, notablemente preservado por las bajas temperaturas y el hielo, aún llevaba sus botas de escalada, crampones, arnés y ropa en buen estado. Incluso un anillo de bodas de oro permanecía en su mano izquierda, según informes de la policía peruana. La identificación fue facilitada por la licencia de conducir y el pasaporte que llevaba consigo. La operación para recuperar los restos fue un esfuerzo conjunto que involucró a 13 montañistas: cinco oficiales de una unidad de élite de la Policía Nacional del Perú y ocho guías de montaña de Grupo Alpamayo, una operadora turística local que organiza expediciones en los Andes. El cuerpo fue trasladado en una camilla cubierta con una lona naranja, en un descenso de nueve horas desde los 5.200 metros de altitud hasta un campamento base, y luego a una morgue en la ciudad de Huaraz.
La familia de Stampfl planea trasladar el cuerpo a una funeraria en Lima, la capital de Perú, donde será cremado para que sus cenizas puedan ser repatriadas a Estados Unidos. Jennifer Stampfl expresó su deseo de esparcir parte de las cenizas de su padre en el Monte Baldy, en el sur de California, donde él y sus amigos entrenaban para sus expediciones. Una placa en memoria de los tres alpinistas ya se encuentra en la cima de esa montaña, un homenaje a su pasión compartida por el montañismo.
Este descubrimiento no es un caso aislado. El retroceso de los glaciares en la Cordillera Blanca, impulsado por el cambio climático, ha revelado cada vez más restos de alpinistas y excursionistas desaparecidos hace décadas. Según datos oficiales, la Cordillera Blanca ha perdido el 27% de su capa de hielo en los últimos 50 años, y un informe gubernamental de noviembre de 2023 indica que Perú ha perdido el 56% de sus glaciares tropicales en las últimas seis décadas. Edson Ramírez, guardaparques y evaluador de riesgos del Parque Nacional Huascarán, señaló: “Lo que estuvo enterrado hace años está saliendo a la superficie”. Lenin Alvarado, oficial del Departamento de Rescate en Alta Montaña de la Policía Nacional del Perú, añadió que el derretimiento de los glaciares podría llevar a más descubrimientos de cuerpos perdidos en el Huascarán.
El caso de Stampfl se suma a otros hallazgos recientes en regiones montañosas afectadas por el calentamiento global. En 2016, los cuerpos de un escalador y un camarógrafo de expedición, desaparecidos en un alud en el Himalaya en 1999, fueron encontrados parcialmente expuestos en un glaciar. En 2017, restos de excursionistas fueron recuperados en un glaciar en el Mont Blanc, y en 2023, cinco cuerpos fueron hallados en el Monte Everest como parte de una campaña de limpieza en la montaña. Estos eventos subrayan cómo el cambio climático está alterando no solo el paisaje, sino también la memoria de quienes desafiaron las alturas.
El Huascarán, con sus picos nevados y rutas desafiantes, atrae a cientos de alpinistas cada año, quienes, acompañados por guías locales, enfrentan una ascensión que puede tomar una semana. Sin embargo, el cambio climático ha transformado esta región, haciendo que las condiciones sean más impredecibles y peligrosas. La historia de William Stampfl, preservado en el hielo durante más de dos décadas, es un recordatorio de la majestuosidad y los riesgos de estas cumbres, así como de los profundos cambios que el planeta está experimentando.
El hallazgo de Stampfl ha resonado más allá de su familia, capturando la atención de la comunidad alpinista y del público en general. Para Jennifer y Joseph Stampfl, este descubrimiento ha reabierto heridas, pero también ha ofrecido la oportunidad de despedirse. “Por 22 años, simplemente aceptamos que así era: papá es parte de la montaña y nunca volverá a casa”, dijo Jennifer. Ahora, con sus restos recuperados, la familia puede cerrar un capítulo doloroso y honrar la memoria de un hombre que vivió por la aventura.
Este relato, que combina tragedia, esperanza y los efectos visibles del cambio climático, invita a reflexionar sobre la fragilidad de la vida y la fuerza de la naturaleza. Mientras los glaciares continúan derritiéndose, quién sabe qué otros secretos guardados en el hielo saldrán a la luz, recordándonos las historias de aquellos que, como William Stampfl, buscaron tocar el cielo.