El fin de semana del Gran Premio de Estados Unidos, disputado el 30 de marzo de 2025 en el circuito de Austin, dejó al mundo de MotoGP boquiabierto, no solo por el espectáculo en la pista, sino por un evento que podría cambiar el equilibrio de una temporada ya de por sí incandescente. Marc Márquez, campeón español que llegó al equipo oficial Ducati, acabó bajo el punto de mira de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) por una supuesta violación del reglamento durante la carrera. Se le acusa de haber manipulado los resultados, cediendo repetidamente el liderato a su hermano Alex Márquez antes de adelantarlo en la última vuelta para asegurar la victoria. Esta estrategia, de confirmarse, supondría una grave infracción del reglamento, y ha provocado una reacción inmediata no sólo entre la afición, sino también entre la cúpula directiva de Ducati, que aprovechó para lanzar una primera y dura advertencia a Valentino Rossi.

La carrera texana estuvo dominada por los hermanos Márquez, con Marc consiguiendo la pole position, el Sprint y la carrera larga, afianzando su liderato en el mundial de 2025. Sin embargo, su comportamiento en pista levantó sospechas: durante gran parte de la carrera, Alex lideró el grupo, con Marc detrás en una posición aparentemente controlada, para luego adelantarlo con una facilidad desconcertante en las últimas vueltas. La FIM ha abierto una investigación urgente, analizando datos de telemetría y comunicaciones por radio que podrían demostrar un acuerdo entre ambos para alterar el resultado de la carrera a favor de Alex, sin comprometer la victoria de Marc. Una hipótesis que, de confirmarse, pondría en duda la deportividad del ocho veces campeón del mundo y correría el riesgo de comprometer la reputación de Ducati, que lo ha apostado todo por él para 2025.


El jefe de Ducati, identificado por muchos como Gigi Dall’Igna, director general de Ducati Corse, no perdió tiempo en reaccionar. Según fuentes cercanas al equipo, se puso en contacto directamente con Valentino Rossi, dueño del equipo VR46 y figura influyente en el paddock, para advertirle: “No aceptaremos interferencias ni críticas que desestabilicen nuestro proyecto”. El mensaje parece ser una clara referencia a unas recientes declaraciones de Rossi, que nunca ha ocultado su decepción por la llegada de Márquez a Ducati y que, tras la carrera de Austin, habría comentado en privado que “ciertas cosas no se hacen en MotoGP”. La rivalidad entre Rossi y Márquez, nacido en 2015 en Sepang y nunca apagado del todo, ha vuelto a inflamar el circo, con el “Doctor” quizás viendo el episodio como una oportunidad para atacar a su histórico rival.
La posición de Ducati es delicada. Tras dominar los últimos años de MotoGP gracias a una estrategia impecable y a pilotos como Francesco “Pecco” Bagnaia, la llegada de Márquez fue un movimiento de mercado ambicioso, pero también arriesgado. La empresa de Borgo Panigale no puede permitirse que su inversión se vea ensombrecida por escándalos, especialmente en un momento en el que el equipo VR46, también con motor Ducati, crece en competitividad con pilotos como Fabio Di Giannantonio y Franco Morbidelli. Rossi, que siempre ha defendido los valores del deporte y ve a Bagnaia como su heredero, podría utilizar la investigación para presionar a Ducati y a su nuevo protegido, reavivando una guerra fría que parecía destinada a permanecer en secreto.

Mientras tanto, Márquez ha optado por no alimentar la polémica. Entrevistado después de la carrera, dijo: «Corro para ganar, no para favorecer a nadie. Los números hablan por mí». Una respuesta que no disipa las dudas, pero que refleja su determinación de centrarse en la pista, donde está viviendo una temporada extraordinaria tras los difíciles años con Honda. Alex, por su parte, negó cualquier acuerdo: “Somos hermanos, pero en la carrera cada uno piensa en sí mismo”. Sin embargo, la sospecha de un entendimiento entre ambos persiste, y la FIM promete aclarar la situación de aquí al próximo Gran Premio de España.
La advertencia del jefe de Ducati a Rossi marca el comienzo de un nuevo capítulo en esta saga. El fabricante italiano quiere proteger su dominio y a su piloto estrella, pero sabe que cualquier paso en falso de Márquez podría repercutir en todo el proyecto. Para Rossi, sin embargo, esta es una oportunidad de reafirmar su influencia y defender la ética de MotoGP, incluso a costa de distanciarse aún más de los altos mandos de Borgo Panigale. Con la investigación en marcha y el Campeonato Mundial en pleno apogeo, 2025 promete ser un año de duelos no sólo en la pista, sino también detrás de escena, donde estrategias, rencores y ambiciones se entrelazan en un juego cada vez más complejo.