El mundo de MotoGP se vio sacudido por una ola de polémica tras el Gran Premio de Estados Unidos, celebrado el pasado fin de semana en el Circuito de las Américas. En el centro de la polémica está Marc Márquez, el piloto español de Honda, acusado por cuatro compañeros de haber manipulado injustamente la carrera. Entre los firmantes de la solicitud de aclaración enviada a la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) destaca el nombre de Valentino Rossi, leyenda viva del motociclismo, junto a otros tres destacados pilotos. El incidente que desató el caos involucró una maniobra de Márquez durante la carrera, juzgada por muchos como al borde de la deportividad, si no más allá.

Todo comenzó en la vuelta 10, cuando Márquez, luchando por el podio, realizó una frenada al límite que le provocó un roce con un rival, obligándole a corregir su trayectoria. El episodio, aparentemente un contacto normal de carreras, tuvo sin embargo una reacción en cadena. Según los corredores que firmaron la protesta, esta acción no sólo influyó en la posición de quienes le seguían, sino que alteró el ritmo general de la carrera, otorgando a Márquez una ventaja injusta. Valentino Rossi, que no es ajeno a los enfrentamientos verbales y competitivos con el español, declaró en una entrevista posterior a la carrera que “ciertas cosas simplemente no se deben hacer, ese no es el espíritu de MotoGP”. Duras palabras, que hacen eco de una antigua rivalidad entre ambos, que culminó hace años en el famoso episodio de Sepang 2015.
La petición a la FIM no se limita a una simple queja. Los cuatro pilotos piden una investigación exhaustiva sobre la conducta de Márquez, argumentando que su estilo de conducción agresivo se está convirtiendo en un problema recurrente. No es la primera vez que el campeón español está en el punto de mira por sus maniobras extremas: en años pasados, incidentes similares han suscitado debates sobre la necesidad de normas más estrictas para castigar conductas que ponen en riesgo la seguridad y la equidad de la competición. Esta vez, sin embargo, la protesta parece tener mayor peso, dada la presencia de Rossi, una figura que goza de un enorme respeto en el paddock y entre la afición.

Por otro lado, Márquez se defendió con firmeza. Durante la rueda de prensa posterior a la carrera, rechazó las acusaciones, calificándolas de “exageradas” y subrayando que su objetivo siempre ha sido correr al máximo de sus posibilidades. “Somos pilotos, no bailarines. En la pista se lucha, se asumen riesgos, es normal que haya contacto”, dijo, mostrando la confianza que lo ha convertido en uno de los mayores talentos del MotoGP moderno. Sus partidarios señalan también que la dirección de la carrera no consideró necesario sancionarle inmediatamente, lo que podría indicar que el incidente estaba dentro de los límites de la normativa vigente.

Sin embargo, no parece probable que el problema desaparezca fácilmente. MotoGP es un deporte en el que el equilibrio entre agresividad y juego limpio siempre ha sido difícil de mantener. Los corredores que firmaron la protesta afirman que Márquez está explotando esta zona gris en su beneficio, manipulando efectivamente el resultado de las carreras con movimientos calculados. Rossi, en particular, insinuó que el problema no es sólo técnico, sino también ético: “Si todos condujeran como él, sería un caos”. Unas declaraciones que han reavivado el debate entre los aficionados, divididos como siempre entre los que admiran el talento de Márquez y los que le consideran demasiado inescrupuloso.
La pelota está ahora en la cancha de la FIM, que tendrá que decidir si abre una investigación formal o archiva el asunto como un incidente de carrera normal. No es una decisión fácil, considerando la presión que ejercen pilotos de tal calibre y la atención mediática que está generando el episodio. Mientras tanto, el Circo de MotoGP se prepara para pasar a la siguiente etapa, pero los ecos de lo ocurrido en Texas seguirán dando que hablar. ¿Conseguirá la Federación poner fin a esta polémica o asistiremos a un nuevo capítulo en la saga Márquez-Rossi? Por ahora, una cosa es segura: la pasión y la tensión que hacen que este deporte sea único no muestran signos de disminuir.